top of page
logo veronica.png

¿CÓMO PUEDES SER MÁS PRODUCTIVA?

Writer: Il Patio delle Parole
Il Patio delle Parole
Aug 31
7 min read

Updated: Sep 3


En estos últimos días de verano me puse a pensar en las numerosas novedades y proyectos que me gustaría introducir en mi trabajo y, en general, en mi vida, cuando terminen las vacaciones.


Mi mente empezó enseguida a planificar, a imaginar posibles actividades y a trazar estrategias para ser más productiva. Me hubiera gustado planificarlo todo al detalle, definir objetivos concretos y saber ya qué camino seguir.


Luego me detuve.


VUELVE A LA PRESENCIA


Me acordé de lo que estoy aprendiendo sobre la Presencia y pensé que, antes de preguntarme adónde quiero llegar y qué debo hacer para llegar allí, quizá sea importante redescubrir plenamente dónde me encuentro y desde qué espacio interior parto.

Ahora que el ritmo del trabajo se ha ralentizado y mi agenda ya no está repleta de compromisos, puedo aprovechar para detenerme, observar y escuchar.


Recuerdo un dicho zen:


«Si quieres comprender tu mente, siéntate y observa».


Sé que, para obtener resultados importantes, no tengo que trabajar más, sino trabajar mejor.


Y para trabajar mejor necesito algo fundamental: claridad.


Pero, ¿cómo encontrarla?

 

LA CLARIDAD SURGE DE LA CALMA


La claridad que permite planificar, llevar a cabo y producir surge de un espacio de profundidad y calma.


Puedes entrenar la calma y aprender, poco a poco, a reconocerla en tu interior. Cada vez que eliges conscientemente dar espacio a la quietud, la estás reforzando.


Es un poco como observar un lago.


Cuando el agua está agitada, la superficie no consigue reflejar con nitidez lo que la rodea. En cambio, cuando el agua se calma, el paisaje se ve con mayor claridad.


Del mismo modo, cuando tu mente está continuamente invadida por pensamientos, planes, preocupaciones y expectativas, te cuesta más ver con claridad lo que ocurre dentro de ti y a tu alrededor.


En cambio, cuando te detienes, puedes observar tu vida y tu ambiente desde un espacio más tranquilo.


Y precisamente desde ese espacio puedes elegir actuar de otra manera. Puedes partir de un espacio interior más consciente para manifestar lo que deseas.


Por lo tanto, necesitas reencontrar ese espacio de quietud que a menudo permanece oculto bajo el ruido de tu día a día.


Ahí es donde pueden ayudarte las palabras de Eckhart Tolle:


«Cuando realmente necesites usar la mente, especialmente cuando necesites una solución creativa, alterna, cada pocos minutos, el pensamiento y la quietud, la mente y la ausencia de mente».


— Eckhart Tolle, El poder del ahora


Pensamiento y quietud. Hacer y ser.


Quizás la verdadera productividad no surja de estar haciendo cosas continuamente, sino de la capacidad de alternar el hacer con el detenerse.


Pero,


¿CÓMO VOLVER A LA PRESENCIA CUANDO LA PIERDES?


Probablemente tú también seas consciente de la importancia de la Presencia en tu vida y quizá ya hayas experimentado sus beneficios.


Sin embargo, a pesar de que reconoces su valor, te habrás dado cuenta de que es fácil alejarse del momento presente.


La mente vuelve al pasado, se adelanta al futuro, repite conversaciones, planifica, juzga, imagina.


Y entonces puedes preguntarte:


«¿Cómo puedo volver a la Presencia cuando me doy cuenta de que la he perdido?»

No hay una única forma. Puedes entrenarte mediante pequeñas prácticas diarias.


12 CONSEJOS PARA VOLVER A LA PRESENCIA 



Cuando te des cuenta de que tu mente se distrae, puedes probar uno o varios de estos sencillos ejercicios.


1. Practica la respiración consciente


Centra tu atención en la respiración.


Limítate a observar la inspiración y la espiración, sin intentar modificarlas necesariamente.

Durante unos instantes, la respiración se convierte en tu único punto de referencia: algo que ocurre aquí y ahora.


2. Relaja el cuerpo


Detente y centra tu atención en las diferentes partes del cuerpo.


Observa dónde percibes tensión y, sin forzar, deja que esa parte se relaje.

La relajación física puede ayudarte a ralentizar también la actividad mental.


3. Crea momentos de «desintoxicación» de las conexiones


Establece cada día algunos momentos sin móvil, ordenador ni notificaciones.


Los continuos mensajes y estímulos digitales pueden fragmentar tu atención y llevarte constantemente a otra parte.


Concentrar las comunicaciones en momentos concretos del día puede ayudarte a recuperar espacio y atención.

 

4. Pregúntate: «¿Estoy presente?»


A lo largo del día, detente unos segundos y pregúntate:


«¿Estoy realmente presente?»


Si te das cuenta de que tu mente está en el pasado o en el futuro, no te regañes ni te juzgues.


Simplemente, con amabilidad, vuelve a traerla al aquí y ahora: a tu respiración, a tu cuerpo, a la experiencia que estás viviendo, a la persona que tienes delante.


5. Valora la meditación diaria


Si surgen sentimientos o reacciones automáticas que reducen tu capacidad para estar presente, no es necesario luchar contra ellos. Puedes observarlos y dejarlos pasar, volviendo con suavidad a lo que estás haciendo.


La meditación puede ayudarte a romper con los automatismos y a cultivar momentos de mayor conciencia.


Puede convertirse en tu gimnasio para entrenar la conciencia y la calma, y para concederte un espacio de regeneración.


La meditación atenúa el ruido de los pensamientos y facilita la observación de lo que ocurre en tu interior sin tener que reaccionar de inmediato. Puedes escucharte a ti mismo, notar lo que sientes y, simplemente, ser quien eres.


Puedes hacer espacio para lo que realmente te importa y reconectarte contigo.

En ese espacio no tienes que demostrar nada a nadie. No tienes que estar a la altura, alcanzar un resultado, ni definirte continuamente.


Puedes simplemente observarte, estar presente y reconocerte a ti misma.


Ralentizas la actividad mental, te concentras en el cuerpo, en la respiración, y recuperas un mayor equilibrio entre el ser y el hacer.


Elige la forma de meditación que te resulte más adecuada y utilízala para entrar en contacto con lo que podríamos llamar tu «identidad esencial»: quién eres en lo más profundo, más allá de lo que haces, de tu historia personal, de tus roles, de tus funciones y de las expectativas sociales.


Durante unos minutos, puedes dejar en un segundo plano el juicio y esa voz interior que quiere continuamente explicar, controlar o anticipar.


Puedes simplemente ser.


6. Utiliza una «Campana de la Conciencia»


Puedes poner una alarma cada dos o tres horas o utilizar una aplicación como

“ Mind Bell”, la Campana de la Conciencia.


Cuando oigas el sonido, detente durante un minuto.


Dirige tu atención a la respiración, al cuerpo y a lo que estás experimentando en ese preciso momento.


Un pequeño descanso puede ser suficiente para romper posibles automatismos y volver al presente.


7. Cultiva la gratitud


Céntrate en lo que tienes y en la belleza de tus experiencias.


Cada noche, identifica tres cosas por las que te sientes agradecida y, si quieres, anótalas.


Este sencillo ejercicio puede ayudarte a ser más consciente de las experiencias positivas de tu día a día y a desarrollar una mirada más atenta hacia lo que vives.


La gratitud, de hecho, te invita a reconocer lo que a menudo das por sentado y no logras percibir.


8. Convierte las acciones cotidianas en ocasiones para estar presente


Fregar los platos, preparar y compartir una comida, ducharte, caminar, estar sentada: incluso las acciones más comunes pueden convertirse en ocasiones para estar presente y sentir el cuerpo.


Cuando comas, saborea la comida sin prisas. Observa los aromas, los sabores, la textura y la temperatura. Centra tu atención en tus sensaciones y acciones.


Es precisamente en ese espacio de atención donde puede surgir la posibilidad de elegir en lugar de reaccionar.


9. Escucha de verdad


Escucha la música, los sonidos, los silencios y, sobre todo, a las personas.


Intenta percibir también el espacio entre un sonido y otro, ampliando y profundizando tu experiencia auditiva.


Cuando estés con alguien, escucha antes de responder. Evita preparar mentalmente tu respuesta mientras la otra persona habla.


Puedes escuchar sin juzgar y aceptar al otro incluso cuando vuestras ideas sean diferentes.


10. Dedícate a una actividad manual


Elige una actividad manual que te guste y que te permita centrar la atención en lo que están haciendo tus manos.


Cocinar, tejer, pintar, cuidar las plantas, crear algo con las manos: todas son formas de arraigarte en el presente.


Y, quién sabe, quizá descubras una creatividad que no sabías que tenías.


11. Regálate diez minutos solo para ti


Dedica cada día diez minutos, preferiblemente por la noche, a no hacer nada.


No tienes que pensar, resolver problemas, organizar, leer ni ver la televisión.


Simplemente siéntate y escúchate a ti misma.


Concédete este pequeño espacio para dejar ir, poco a poco, el peso acumulado durante el día: pensamientos, conversaciones, cosas que aún quedan por hacer.


Puedes acompañar estos minutos con una breve meditación, centrando la atención en el cuerpo, en la respiración y en el momento presente.

 

12. Observa la naturaleza


Encuentra cada día un momento para observar la naturaleza.


Puede ser una planta, una flor, un pájaro, el movimiento de las hojas o, simplemente, los colores del cielo.


Déjate envolver por lo que te rodea.


La naturaleza no tiene prisa y no intenta demostrar nada. Simplemente es.


Y quizá precisamente por eso puede convertirse en una extraordinaria maestra de Presencia.


Como escribe Paramahansa Yogananda:


«La magnificencia de Dios se manifiesta en el armonioso escenario de la naturaleza. Su aliento sopla en el viento. Su divinidad nos sonríe en las flores».


— Paramahansa Yogananda



CONCLUSIÓN


A la pregunta inicial «¿Cómo puedo ser más productiva?», quizá ahora puedas dar una respuesta diferente a la que habías pensado en momentos anteriores.


No siempre hace falta añadir algo a tu agenda.


A veces necesitas soltar y eliminar.


Eliminar el ruido, los automatismos, la necesidad de hacer cosas.


Y detenerte. La productividad puede surgir del detenerse.


Cuando dejas de correr hacia lo que aún no está ahí y paras de hacer cosas, por fin puedes ver con mayor claridad lo que sí está ahí. Como el agua de un calmo lago que refleja su alrededor y muestra su fondal.



La presencia no te aleja de tus objetivos, sino que te permite alcanzarlos partiendo de un espacio más consciente.


La verdadera productividad no consiste en hacer cada vez más, sino en hacer lo que importa, con mayor presencia, claridad y autenticidad.


A veces, si quieres llegar más lejos, el primer paso es simplemente… detenerte y observarte.


Que tengas buenos y productivos días!

 

Lecturas recomendadas para profundizar:


Thich Nhat Hanh, Prácticas de conciencia plena, Terra Nuova Edizioni, 2019

E. Tolle, El poder del ahora, My Life Edizioni, 2010


 
 
 

3 Comments


Maria Pilar Valladolid Martín
Maria Pilar Valladolid Martín
Sep 06

La lectura de tu post ha sido también, para mí, una forma de estar presente. Cuánto necesitamos esta presencia en nuestra ajetreada vida. Gracias por recordárnoslo de manera tan elegante ♥️

Like
veronicallamas1961
Sep 13
Replying to

Gracias Pilar por leer y comentar. La vida ajetreada no me satisface y prefiero disfrutar cada momento😍

Like

Hugo E Méndez Urdaneta
Hugo E Méndez Urdaneta
Sep 05

It’s great. Congratulations

Like
bottom of page