2026: año de Presencia
- Il Patio delle Parole

- Jan 18
- 7 min read
Updated: Jan 27

Cuando llega un nuevo año, siempre nos hacemos la misma pregunta:
¿cómo me preparo para lo que está por venir?
A menudo respondemos llenando agendas, escribiendo listas de buenos propósitos y fijándonos objetivos ambiciosos.
¿Y si, por una vez, la verdadera preparación fuera diferente?
Lucio Dalla cantaba:
“El año que está por llegar dentro de un año pasará
Me estoy preparando, es esta la novedad ”
¿Cómo te estás preparando tú?

Hacer espacio antes de llenar
Este año siento que ya no quiero llenar mis agendas con proyectos y compromisos.
No porque haya dejado de creer en el crecimiento y el cambio personal, al contrario. Quiero renovarme, activar mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. Pero primero siento la necesidad de detenerme.
Sin exigencias, presiones, ni necesidad de tenerlo todo bajo control.
Quiero hacer espacio. Empezar este 2026 desde un espacio de calma, serenidad y, sobre todo, Presencia, antes de añadir algo más.
Toda inversión de tiempo, energía, dinero y relaciones necesita espacio para crecer.
Y el espacio no lo creo añadiendo, sino dejando ir, soltando.
El 2025 fue un año 9, un año de cierre de ciclos.
El 2026 es un año 1, un año de nuevos comienzos.
Pero los nuevos comienzos sólo tienen sentido si lo que pertenece al pasado se ha procesado y soltado realmente para poder vivir plenamente el presente.
¿Qué significa “soltar”?
Soltar no es debilidad ni resignación pasiva.
No significa perder partes de uno mismo, sino, por el contrario, reencontrarse.
Es una elección tomada con intención y consciencia. Un acto de crecimiento personal que requiere fuerza y coraje, pero también mucha amabilidad.
Es una decisión de cuidado y amor hacia ti mismo.
Es como elegir qué plantas seguir regando en tu jardín y cuáles, con gratitud, quitar porque ya no florecen.
Significa deshacerse de lo que ya no está en consonancia con quien eres hoy.
El pasado te ha traído hasta aquí, pero si sientes que algo de tu presente no encaja contigo, tal vez haya llegado el momento de soltarlo para dar espacio a lo que deseas sembrar ahora.
¿Alguna vez has preparado una maleta demasiado llena y luego has usado solo dos o tres prendas?
Quizás hayas pensado: «Esto podría servir, y esto también, y esto otro...».
Pero, ¿te has parado a preguntarte realmente adónde vas y qué necesitas?
La vida funciona de la misma manera: no se trata de añadir, sino de quitar.
Simplificar. Cuando te aligeras, puedes moverte con más libertad.
No es casualidad que grandes figuras de la historia como San Francisco, Buda y Gandhi lo dejaran todo para dedicarse a su misión.
No tienes que revolucionar tu vida como ellos.
Simplemente puedes aligerar las cargas que llevas tiempo arrastrando, eliminar las máscaras que llevas puestas y que empiezan a pesar, dejar atrás los roles que ya no te representan, las personas con las que no te sientes en sintonía, actividades que sigues realizando por costumbre, pero que ya no sientes como tuyas.
Detente, deja esa mochila que te pesa y podrás continuar más ligero.

Detenerse: un acto de cuidado y amor
Te invito a dejar de correr, a desactivar ese “sistema de alarma” que te mantiene constantemente en tensión: tener que hacer, tener que ser, tener que tener o demostrar.
¿Para qué? Para obtener un reconocimiento que tú mismo puedes darte.
Esa alerta continua fatiga el cuerpo y la mente, mantiene el cerebro en hiperactividad, alimenta la distracción y la irritabilidad.
Las actividades dispersas, los pensamientos incesantes y las emociones no procesadas te llevan, con el tiempo, a un cansancio crónico.
Necesitas detenerte.
Necesitas hacer espacio para que tu presente ya no esté invadido por el pasado.
Necesitas un descanso.
Si dejas ir, ¿qué queda?
Podría quedar el vacío. Pero no un vacío de ausencia o carencia: un vacío fértil.
Un espacio que te permite escucharte de verdad y reconocer tus auténticas necesidades.
No has perdido nada. Has abierto un nuevo espacio en el que puede emerger tu verdadero yo y donde puedes sembrar lo que deseas.
Empieza a escucharte, respetarte y cuidarte.

¿Qué hay que soltar?
Suelta lo que ya no te sirve, lo que ha concluido su ciclo: personas, lugares, vínculos tóxicos, actividades que repites en automático pero que sientes que consumen tu energía.
Suelta también los pensamientos y emociones que no te hacen sentir bien: miedo, ira, rencor, culpa, vergüenza.
¿Por qué aferrarte a quienes te han herido, a palabras que te han ofendido o humillado?
Si surgen pensamientos y emociones desagradables, no los reprimas. Trátalos con amabilidad, escúchalos, de lo contrario volverán.
La energía que utilizas para silenciarlos no estará disponible para lo que realmente deseas porque permanece bloqueada allí.
Acepta lo que has vivido como parte de ti: te está mostrando algo. Intégralo en tu historia y deja en el pasado lo que ha concluido su ciclo. Puedes dejar de sufrir hoy por algo que ocurrió hace tiempo.
Reconoce y valora tus estados internos, dales sentido, cuídalos.
Lo que fue, si te causó dolor, puede convertirse en abono, en alimento para un terreno más fértil donde podrás sembrar lo que deseas traer a tu vida.
Encontrarás un gran beneficio, la paz interior, y así podrás volver a florecer.

¿Cómo hacerlo?
No basta con decir: «Me gustaría no sentirme tan asustado, bloqueado, culpable...».
Mientras te centres en lo que no quieres, la historia se repetirá.
En cambio, empieza a agradecer las lecciones que te ha aportado cada experiencia, ya sea agradable o dolorosa. Son el abono para renovarte.
Elige usar tu energía para concentrarte en lo que estás viviendo en tu presente y entonces podrás abrirte a nuevos pensamientos, emociones y posibilidades.
Retener cuesta esfuerzo: control, tensión, vigilancia constante.
Soltar, en cambio, relaja. Activa el sistema nervioso parasimpático, favoreciendo la calma, la respiración profunda y la lucidez mental.
Dejar ir te devuelve al presente.
El único momento que realmente importa: el ahora.
Deja de aferrarte a lo que ha sido y a lo que temes que pueda suceder y quédate aquí, en el momento presente, siéntelo y vívelo plenamente.
Te sentirás más centrado y conectado contigo mismo, con tus emociones auténticas, no contaminadas por el pasado o el futuro.
Por supuesto, soltar no es un interruptor que se activa con un clic. Es un proceso, compuesto de pequeños pasos, intentos y recaídas, que requiere tu paciencia y atención.
Es un entrenamiento suave y constante.
No se trata de forzar el cambio, sino de crear las condiciones adecuadas para que algo nuevo pueda crecer. Antes de plantar nuevas flores, tendrás que cuidar la tierra y eliminar lo que ya no sirve.
Haz que soltar se convierta en tu práctica diaria, te ayudará a ser más auténtico y a estar más presente.

Sugerencias para tu práctica
Aquí tienes algunas ideas sencillas que pueden ayudarte a soltar y a estar más presente:
1. Identifica lo que estás reteniendo. Pregúntate: ¿qué estoy tratando de controlar? A menudo, el primer paso es reconocer lo que te está pesando: una relación, una expectativa, una emoción sin resolver. Escribirlo y compartirlo con alguien de tu confianza ya puede aligerarte.
2. Acepta las emociones que sientes, sin juzgarlas. La ira, la tristeza, la culpa o la decepción no son tus enemigas. Escúchalas con amabilidad, las ayudarás a disiparse, en lugar de bloquearlas. Cada emoción tiene algo que enseñarte. No la rechaces, pregúntate: ¿qué me está mostrando de mi?
Las emociones se pueden comparar con las estaciones, cada una tiene su función y su ciclo de vida.
El invierno, por ejemplo, prepara el terreno para el renacimiento, tú también necesitas preparar tu terreno.
3. Pregúntate qué está bajo tu control. Concéntrate en lo que puedes hacer hoy, aquí y ahora. Suelta las expectativas poco realistas. El crecimiento personal también pasa por aceptar tus límites, tus tiempos y por confiar a otros (personas, Dios, el Universo) lo que no puedes controlar.
4. Haz espacio, también de forma concreta. Ordenar tu escritorio, una habitación, limpiar la memoria de tu ordenador o teléfono eliminando lo superfluo y lo que no utilizas puede convertirse en un gesto simbólico muy poderoso.
5. Evita usar palabras de queja, reproche o crítica. Puedes eliminarlas de tu lenguaje.
En su lugar, elige palabras que nutran. Observa cómo te hablas a ti mismo, qué historias te cuentas. Las palabras son un recurso poderoso para apoyar tu proceso de crecimiento. Usa palabras que vibren en alto y que estén alineadas con la persona en la que te estás convirtiendo. El lenguaje interior, cómo te hablas a ti mismo, es una herramienta muy poderosa para tu evolución.
6. Toma conciencia de lo que ya no florece. Pregúntate: ¿qué sigo reteniendo por costumbre o por miedo? No todo lo que te ha sido útil en el pasado te sirve ahora.
7. Entrena cada día la presencia. Volver a centrar la atención en el momento presente es una de las formas más poderosas de debilitar tu vínculo con el pasado y el futuro. La presencia es como un terreno fértil donde crece lo que tú eliges sembrar.
8. Centra toda tu atención en los momentos agradables que vives, en las personas que amas y que te aman, en el contexto que te apoya, en tus éxitos y talentos.
Soltar es un proceso íntimo y personal. No tengas prisa, avanza a tu ritmo con determinación y constancia, y sé paciente, habrá días más fáciles y otros más difíciles. Es parte del proceso.
Ten en cuenta que estás preparando el terreno para cultivar esas flores que quieres ver nacer en tu espacio interior.

Conclusión
Soltar te permitirá estar más presente. Vive tu año saboreando cada momento sin prisas.
Te invito a cantar con convicción:
“Y si este año pasara en un instante,
Ves, amigo mío, lo importante que es
Que en este instante yo también esté aquí...”
Quiero estar aquí, estar plenamente presente y vivir intensamente cada instante de este 2026, por eso he elegido la Presencia como mi guía para el año que acaba de comenzar.




Comments